
Poema extraído del libro
Sonetos blancos de J. Ricart
Allí donde cualquier luz es anécdota
puedes leer el morse de los párpados,
las sombras explosionan como bóvedas
y el alcohol te hace caer en la música.
Unos dedos emprenden vuelo intrépido
por cremalleras y bolsillos pícaros.
Dos manos se descuelgan hasta el trópico,
tiemblan, se rozan y entrecruzan órbitas.
Los abrazos comprueban el diámetro
de tu cintura. Buscas un antídoto
en sus labios, apenas sin oxígeno.
La lengua acude a tus súplicas:
besos labios, saliva y submúltiplos
de un amor escrito con minúsculas.
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