
No puede convencerme mi espejo de ser viejo,
mientras, tú y juventud, tengáis la misma edad.
Mas cuando veo en ti, los surcos que hace el tiempo,
miraré que la muerte, ponga fin a mis días.
Dado que la belleza que te cubre al completo,
es el digno ropaje que usa mi corazón,
ya que en tu pecho vive, como el tuyo en el mío,
¿cómo puede en tal caso ser más viejo que tú?
Ten, por ello, mi amado, cuidado de ti mismo,
como yo bien me guardo, tan sólo por tu bien.
Tengo tu corazón, con el mismo cuidado,
que usa el aya más tierna, cuando cela a su niño.
No cuentes con el tuyo, si al mío lo asesinan,
ya que en tu pecho vive, como el tuyo en el mío,
¿cómo puede en tal caso ser más viejo que tú?
Ten, por ello, mi amado, cuidado de ti mismo,
como yo bien me guardo, tan sólo por tu bien.
Tengo tu corazón, con el mismo cuidado,
que usa el aya más tierna, cuando cela a su niño.
No cuentes con el tuyo, si al mío lo asesinan,
porque tú me lo diste, para no devolvértelo.
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