Fragmento extraído de la novela
Cacheo de Dennis Cooper
Hace un momento, en al otra habitación, estaba pensando que el fin de semana pasado me acosté con dos tíos con barba. Uno de ellos me follaba mientras el otro me la chupaba, creo. No paraban de llamarme eso. Hizo que me diera cuenta de que para ciertas personas soy muy importante. No tengo que hacer nada. Con ser guapo o joven, o lo que sea, basta. Algunas veces... Me gustaría poder estar muerto o algo así durante un tiempo. Los tíos me llevarían de un lado a otro, como quisieran. Yo no tendría nombre propio. No significan nada, pero las gentes se acuestan con ellas. Creo que me sentiría mucho más feliz, aunque desprecio la palabra feliz. Es una gran mentira.
Extendí las manos por el culo de Henry se loa reté hacia abajo, igual que si él estuviera tumbado delante del Teatro chino de Grauman. La raja se abrió. Jualián se aclaró la garganta y soltó un esputo lechoso. Utilizando las uñas, extendió uniformemente el escupitajo por los pelos de la raja, pienándolos hasta formas una especie de espiral alrededor del irregular agujero morado. Julián colocó un pulgar a cada lado del agujero, estiró y lo abrió del todo. Una de mis orejas se apretó contra una de las suyas. Los dos miramos el resplandeciente pozo. Juan le metió dos dedos en el culo. Los brazos de Henry, hasta entonces muy fláccidos y como ausentes empezaron a reptar por la alfombra. Una mano encontró las rodillas de Julián y apretó una de ellas dos veces. El agujero del culo de Henry se había cerrado en torno a los nudillos de Julián. Eso le hizo pensar en la tan famosa taza de té peluda. Me arrastré hasta la cabeza de Henry. Julián volvió a abrirle el agujero del culo, escupió en él, le metió la polla y dejó que el culo se cerrara a su alrededor.. Julián se deslizó hacia el costado derecho, y yo me deslicé hacia el izquierdo. Una vez que hubo adaptado la mitad inferior de su cuerpo los hombros y el cuello de henry, y tuvo la cabeza de éste en su regazo. Apuntó su polla al punto más húmedo. La metió entre los pliegues negros.
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