29.9.08

UN POEMA DE CATULO


XCIX

Juvencio, te robé un furtivo beso
-a ti, que eres de miel- aún más dulce
que la ambrosía dulce. Pero no lo hice
impunemente: recuerdo haber quedado
crucificado en alta cruz, y haber tratado
con gran llanto de borrar un poquito
tu áspera crueldad. En cuanto te besé,
tus parvos labios, mojaditos por gotas incontables,
te limpiaste con todos tus deditos,
para que no quedara nada en ellos
de mi saliva infecta de orinada loba.
Además, me diste al Amor cruel,
¡ay de mí!, sin cesar de atormentarme,
para tornar aquel besito dulce en un beso
más triste que el más triste eléboro.
Si impones al amor desgraciado tan grande pena,
nunca más habré de robarte beso alguno.

No hay comentarios: