
Fragmento extraído de
El aprendizaje de la soledad
de David Vilaseca
Los ojos se me van hacia los anuncios de relax del diario, que me producen gran fascinación. me atrae pensar que quizás podría trabajar como chico de compañía en alguna de estas agencias, pero la cobardía y los prejuicios no me dejar telefonear..La noche pasada conocí a dos chicos en la discoteca: un tal Tito y su compañero de piso, Toni. ¿Te van los tríos? me dice Tito, con un acento sudamericano muy dulce que inmediatamente me hace pensar en Ricardo, mi primer amante chileno.
Le digo que sí como si no pasara nada y vamos hacia su casa. Tienen 20 y 22 años respectivamente y trabajan en una agencia de turismo. Me explican sus viajes, beben y ríen. Era la primera vez que estaba con dos personas sabiendo que de manera natural acabarían yendo juntos a la cama.
Cuando están desnudos me doy cuenta que tienen otra cosa en común a parte de la faena: los dos van afeitados de cabeza a pies. Toni me va haciendo una felación mientras yo le hago otra a Tito. Entonces Toni me pregunta si me puede penetrar y le digo que sí pero que use condón. Mientras busca uno en el cajón de la mesita, Tito saca el lubricante y me pone. Ya le he puesto la vaselina le dice profesionalmente a su compañero mientras yo me los miro a los dos desde abajo como un enfermo a punto de ser operado. Cuando acabamos, me quedo a dormir con Tito. Aunque seamos tres se admite tácitamente que si alguien es el tercero es Toni que se va adormir a su habitación.
El aprendizaje de la soledad
de David Vilaseca
Los ojos se me van hacia los anuncios de relax del diario, que me producen gran fascinación. me atrae pensar que quizás podría trabajar como chico de compañía en alguna de estas agencias, pero la cobardía y los prejuicios no me dejar telefonear..La noche pasada conocí a dos chicos en la discoteca: un tal Tito y su compañero de piso, Toni. ¿Te van los tríos? me dice Tito, con un acento sudamericano muy dulce que inmediatamente me hace pensar en Ricardo, mi primer amante chileno.
Le digo que sí como si no pasara nada y vamos hacia su casa. Tienen 20 y 22 años respectivamente y trabajan en una agencia de turismo. Me explican sus viajes, beben y ríen. Era la primera vez que estaba con dos personas sabiendo que de manera natural acabarían yendo juntos a la cama.
Cuando están desnudos me doy cuenta que tienen otra cosa en común a parte de la faena: los dos van afeitados de cabeza a pies. Toni me va haciendo una felación mientras yo le hago otra a Tito. Entonces Toni me pregunta si me puede penetrar y le digo que sí pero que use condón. Mientras busca uno en el cajón de la mesita, Tito saca el lubricante y me pone. Ya le he puesto la vaselina le dice profesionalmente a su compañero mientras yo me los miro a los dos desde abajo como un enfermo a punto de ser operado. Cuando acabamos, me quedo a dormir con Tito. Aunque seamos tres se admite tácitamente que si alguien es el tercero es Toni que se va adormir a su habitación.
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