
Dos fragmentos extraídos
de El público de García Lorca
Fragmento I
LOS CABALLOS: Por trescientas pesetas. Por doscientas pesetas, por un plato de sopa, por un frasco de perfume vacío, por tu saliva, por un recorte de tus uñas.
DIRECTOR: ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!
LOS CABALLOS: Antes te olían los pies y nosotros teníamos tres años. Esperábamos en el retrete, esperábamos detrás de las puertas y luego te llenábamos la cama de lágrimas.
DIRECTOR: ¡Dame un látigo!
LOS CABALLOS: Y tus zapatos estaban cocidos por el sudor, pero sabíamos comprender que la misma relación tenía la luna con las manzanas podridas en la hierba.
DIRECTOR:¡Abre las puertas!
LOS CABALLOS: No, no, no, ¡Abominable! Estás cubierto de vello, y comes la cal de los muros que no es tuya.
CRIADO: No abro la puerta. Yo no quiero salir del teatro.
DIRECTOR: ¡Abre!
Fragmento II
FIGURA DE LOS PÁMPANOS: Cuando rondas el lecho y los objetos de casa, te sigo, pero no te sigo a los sitios a donde tú, lleno de sagacidad, pretendes llevarme. Si tu te convirtieras en pez luna, yo te abriría con un cuchillo, porque soy un hombre, porque no soy más que un hombre, más hombre que Adán y quiero que t seas aún más hombre que yo. Tan hombre que no haya ruido en las ramas cuando tú pases. Pero tú no eres un hombre. Si yo no tuviera esta flauta te escaparías a la luna, a la luna cubierta de pañolitos de encajes y gotas de sangre de mujer.
FIGURA DE LOS PÁMPANOS Si yo me convirtiera en granito de arena…
FIGURA DE CASCABELES: Yo me convertiría en látigo. En un látigo hecho de cuerdas de guitarra.
FIGURA DE LOS PÁMPANOS. ¡No me golpees el vientre!
FIGURA DE CASCABELES Un látigo hecho con los estambres de una orquídea.
FIGURA DE LOS PÁMPANOS: ¡Acabarás por dejarme ciego!
Ciego, porque no eres hombre. Yo sí soy un hombre. Un hombre, tan hombre, que me desmayo cuando se despiertan los cazadores. Un hombre, tan hombre, que siento un dolor agudo en los dientes cuando alguien quiebra un tallo, por diminuto que sea. Un gigante.
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