
Fragmento extraído de la novela
Contra natura de Álvaro Pombo
Una tarde a última hora Durán entró en el despacho que Juanjo tenía en el colegio. Juanjo se puso de pie: el silencio del colegio vacío a esas horas era un campo secreto, un refugio secreto, un laberinto secreto, un abrevadero, cálido y fresco.Ninguno de los desdijo nada. Ramón Durán, que era de la misma altura de Juanjo le acarició el rostro con las dos manos, le besó torpemente en los labios, Juanjo se dejó besar y le devolvió un beso largo y habilidoso de hombre casado. Y eso se repitió día tras día con una separación de un mes durante las vacaciones de verano en repueblo de los padres de Sonia. Y luego se repitió todo de nuevo, deliciosamente en el segundo torneo, en el siguiente curso: la posesión toda a un tiempo de una vitalidad deliciosa, interminable. Pero Juanjo se asustó cunado un día escuchó un comentario del bedel: en su garita estaban solos el bedel y Juanjo, y el bedel dijo sin venir a cuento: “Estos, los chicos, están salidos hoy en día. Con tal de follar les da lo mismo la carne que le pescao: pero bueno, eso mejor lo sabe usted que yo” Fueron estas frases u otras parecidas las que inquietaron de pronto a Juanjo haciéndole sentirse vigilado. El chico, además era menor, pensó, No había el bedel mencionado esto también de los menores…
Contra natura de Álvaro Pombo
Una tarde a última hora Durán entró en el despacho que Juanjo tenía en el colegio. Juanjo se puso de pie: el silencio del colegio vacío a esas horas era un campo secreto, un refugio secreto, un laberinto secreto, un abrevadero, cálido y fresco.Ninguno de los desdijo nada. Ramón Durán, que era de la misma altura de Juanjo le acarició el rostro con las dos manos, le besó torpemente en los labios, Juanjo se dejó besar y le devolvió un beso largo y habilidoso de hombre casado. Y eso se repitió día tras día con una separación de un mes durante las vacaciones de verano en repueblo de los padres de Sonia. Y luego se repitió todo de nuevo, deliciosamente en el segundo torneo, en el siguiente curso: la posesión toda a un tiempo de una vitalidad deliciosa, interminable. Pero Juanjo se asustó cunado un día escuchó un comentario del bedel: en su garita estaban solos el bedel y Juanjo, y el bedel dijo sin venir a cuento: “Estos, los chicos, están salidos hoy en día. Con tal de follar les da lo mismo la carne que le pescao: pero bueno, eso mejor lo sabe usted que yo” Fueron estas frases u otras parecidas las que inquietaron de pronto a Juanjo haciéndole sentirse vigilado. El chico, además era menor, pensó, No había el bedel mencionado esto también de los menores…
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