
Un poema de Luís Cernuda
Los marineros son las alas del amor
son los espejos del amor,
el mar les acompaña,
y sus ojos son rubios lo mismo
que el amor rubio es también,
igual que son sus ojos.
La alegría vivaz que vierten
La alegría vivaz que vierten
en las venas rubia es también,
idéntica a la piel que asoman;
no les dejéis marchar porque
sonríen como la libertad sonríe,
luz cegadora erguida sobre el mar.
Si un marinero es mar, rubio mar
amoroso cuya presencia es cántico,
no quiero la ciudad hecha de sueños grises;
quiero sólo ir al mar donde me anegue,
barca sin norte, cuerpo sin norte
hundirme en su luz rubia.
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