6.10.08

DOS POEMAS DE LUIS ANTONIO DE VILLENA


CORTESANÍA

Tumbado en una suite de lujo:
Hermoso, delicado, con la piel canela
y el negro cabello en amado desorden,
lentamente desnudo en entresueño
giras, y se curvan los brazos
y las piernas muy largas conformas...
A tu lado, con el índice solo
de la mano derecha, recorro yo tu espalda,
sobrevuelo las ingles, apenas me demoro
en una oreja, vuelvo a tus tobillos leves,
y miro como giras, curvas los brazos,
conformas a mi deseo tuyo las piernas...
Me digo, a veces, que nada más querría.
Que tu impecable desnudo me
bastase, imposible precioso, dulce sometido.
Querría en ti, Miguel, que la carne
muriese para siempre, su grito infame,
y eternamente a una vida con límites
correspondiese este tocable amor, diré,
hecho de límites sin límite...


CUARTO DE DUCHAS

No, no me gusta. En realidad detesto la crápula
de las saunas: Cópulas en la tristeza del anonimato. ..
¿Pero las líneas de los poemas mejores, sus ritmos,
su ceniza, su carmín, no conducen a la belleza
del amor? Me siento aquí -un viejo es invisible
para la juventud- y observo los cuerpos bajo el agua.
Glúteos, suaves ascensiones del vello: El torso
reluciente. y todos juntos, como si fuese posible
un orgasmo de espadas. ¿Lo entiende? La limpieza
de la juventud que mancha. Alguna vez, siguiendo
sus piernas, su mirada, o su sexo, voy a la oscura
y húmeda cabina. Extraigo de la funda de las gafas
una barra de labios, y pintado, asumo su eminencia.
¿Qué pensará de ese viejo sucio?
¿Qué pensará algún día de los versos de la vida,
planos, difíciles a la felicidad, llenos de líquen?
Benevolencia. El agua, al caer, arrastra los sentidos...

No hay comentarios: