3.8.08

DOS SONETOS DE FRANCISCO ALARCÓN


I

Tus manos son dos martillos que clavan
y desclavan alegres la mañana,
tiernos puños desdoblados de tierra,
dulces pencas de plátanos pequeños

tus manos huelen a las zarzamoras
que cosechas en los campos que roban
tu sudor a dos dólares el bote,
son duras, tibias, jóvenes y sabias.

azadones que traen pan a las mesas,
oscuras piedras que al chocar dan luz,
gozo sostén, ancla del mundo entero

yo las venero como relicarios
porque como gaviotas anidadas,
me consuelan, me alegran, me defienden

II
Al dormir te vuelves un continente,
largo, misterioso, sin descubrir,
tus piernas: cordilleras apartadas,
van circundando valles y cañadas

la noche te resbala por tus párpados,
tu respirar: vaivén de olas de mar,
en la cama te extiendes mansamente
como un delfín alojado en la playa

tu boca: boca de volcán saciado,
leño perfumado, ¿en qué fuego ardes?
estás tan cerca y a la vez, tan lejos

mientras duermes como lirio a mi lado,
yo me deshago, invoco a la luna:
ahora soy el perro guardián de tu sueño.

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