
Fragmento extraído de la novela
La noche es virgen de Jaime Bayly
Caminamos callados, las manos en los bolsillos. Coco más rápido que yo, apurados erial, machazo. Yo atrasito. Qué rico es caminar por esas calles sucias y peligrosas al lado de un chiquillo picotón. Qué rico es sentirse puto y coquero y perdido. Me tienes en el bolsillo, Coco. Eres todo mi tipo. Me podía enamorar de ti. Pero no lo voy a hacer porque sé que me despreciarías, que ni siquiera me cacharías por plata. Sé que te daría asco tirar conmigo. Así me trató el Matías, y me dejó hecho mierda, y por eso me quise matar. Y creo que ya aprendí. Por eso no me hago ilusiones contigo. Y sigo pensado en mariano. Mariano, sí me quiere, sí me agarra con ganas, sin ascos. Porque lo único que he aprendido hasta ahora es que hay dos tipos de hombres: los que se desviven por una pinga ajena y los que sienten asco ante la sola idea de tocar pinga ajena. Yo es obvio, soy de los primeros, y eso lo llevo hasta la tumba y ya no hay quien me cambie. (Y por favor olvídate de inyectarme hormonas mañanas: too late, darling)
No hay comentarios:
Publicar un comentario