24.11.08

EL PRIMER ENCUENTRO CON RAUL


Fragmento traducido y extraído
de la novela Un amor fuera de la ciudad
de Manuel de Pedrolo

Raúl va venir en el momento oportuno y no es extraño que me dejará seducir por su personalidad, aunque incluso las circunstancias de nuestro primer encuentro fueran poco propicias, y eso por culpa de él. Como ya he dicho lo conocí en la estación de Manresa. Como cada verano, mi madre y yo pasábamos una temporada en Guardiola, donde ella tenía una casa. Al llegar a Manresa, un poco cansado de sentarme, salté del tren para estirar las piernas por el andén. Y de paso, aproveché la ocasión para ir a los urinarios. Sólo había in individuo, un hombre de unos treinta y cinco años, el cual justo cuando yo entré se había girado y me sonrió al darse cuenta de que le miraba. Después se abrochó y salió.
No lo volví a volver a ver hasta arriba en el tren, cuando el comboy ya había arrancado. Después supe que me había buscado, pero entonces, en aquel momento, quizá no di una importancia excesiva al hecho de que dos minutos después de salir de la estación viniera a instalarse en mi compartimiento, donde viajaba casi solo. Casi solo, porque mi único compañero de viaje había sido una mujer vieja que se pasó la mayor parte del viaje dormida. Al levantar la mirada, me saludó con una pequeña inclinación de cabeza y se me sentó al lado. Correspondí a su saludo, un poco turbado, y continué leyendo la revista que tenía en las manos, no sé cual, una cualquiera. Su presencia me producía un sentimiento de incomodidad, acusa del hecho de que minutos antes lo había sorprendido, por decirlo así, en su intimidad. No había habido nada, es cierto, nada de particularmente provocativo en su manera de girarse, más bien negligente, sin afectación, pero alguna cosa en mí, de pronto se empeñó en afirmarme que el acto había sido deliberadamente, que él había tenido la intención clara de exhibirme cosas vergonzosas.

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