Fragmento traducido y extraído
de la novela Un amor fuera de la ciudad
de la novela Un amor fuera de la ciudad
de Manuel de Pedrolo
Es horrible que dos hombres... me lo impusiste, sabiendo quien era, como era. Y me debías ponérmelos con otros, quizás, son todos del mismo amo... Pero, está claro, como si eres como ellos... Me hubiera gustado más que me hubieras engañado con otra mujer. No tendría que pasar esta vergüenza. Como os debéis de haber reído de mí, como todo el mundo se tiene que haber reído de mi ingenuidad. ¿Qué tengo que comprender? Que eres un anormal y que me has tenido engañada durante tres años. Y pensar que hemos dormido en el mismo lecho durante tres años... Y pensar que hemos dormido en la misma cama... que. No es demasiado, es demasiado. Quieres decir que os veías, que era él, que lo comprobara. Y te vi, os vi a los dos a Miguel a tu lado, que se agitaba como una mujer. No te lo podías imaginar, no que yo estaba allí y os espiaba desde la portería. Maldigo el día en que te conocí, maldigo cada vez que he dormido entre tus brazos, confiada, emocionada de saber que estábamos juntos, que tenía al lado, que... Eres un desgraciado y me has hecho una desgraciada de mí. Si no hubiera sido el tipo de chica que era. Ahora ya lo sé, me doy cuenta de las cosas, de las pequeñas cosas...gestos, palabras, miradas...Sí ¿qué más podrías ser? Y ha tenido que ser precisamente este vicio, el más repugnante de todos... Desde que lo sé, he probado imaginármelo. Y no puedo. Me pone enferma. Me siento sucia, como profanada. Que las mismas manos, el mismo cuerpo con el que he amado, hayas podido cometer estas vergüenzas. Pienso que tus dedos encima de mi piel, acariciándome los pechos, el vientre o las piernas, tus dedos que me alargaban por encima mío para alargarse después a una carne de hombre...
Es horrible que dos hombres... me lo impusiste, sabiendo quien era, como era. Y me debías ponérmelos con otros, quizás, son todos del mismo amo... Pero, está claro, como si eres como ellos... Me hubiera gustado más que me hubieras engañado con otra mujer. No tendría que pasar esta vergüenza. Como os debéis de haber reído de mí, como todo el mundo se tiene que haber reído de mi ingenuidad. ¿Qué tengo que comprender? Que eres un anormal y que me has tenido engañada durante tres años. Y pensar que hemos dormido en el mismo lecho durante tres años... Y pensar que hemos dormido en la misma cama... que. No es demasiado, es demasiado. Quieres decir que os veías, que era él, que lo comprobara. Y te vi, os vi a los dos a Miguel a tu lado, que se agitaba como una mujer. No te lo podías imaginar, no que yo estaba allí y os espiaba desde la portería. Maldigo el día en que te conocí, maldigo cada vez que he dormido entre tus brazos, confiada, emocionada de saber que estábamos juntos, que tenía al lado, que... Eres un desgraciado y me has hecho una desgraciada de mí. Si no hubiera sido el tipo de chica que era. Ahora ya lo sé, me doy cuenta de las cosas, de las pequeñas cosas...gestos, palabras, miradas...Sí ¿qué más podrías ser? Y ha tenido que ser precisamente este vicio, el más repugnante de todos... Desde que lo sé, he probado imaginármelo. Y no puedo. Me pone enferma. Me siento sucia, como profanada. Que las mismas manos, el mismo cuerpo con el que he amado, hayas podido cometer estas vergüenzas. Pienso que tus dedos encima de mi piel, acariciándome los pechos, el vientre o las piernas, tus dedos que me alargaban por encima mío para alargarse después a una carne de hombre...
1 comentario:
MUY BUENO EL RELATO.
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