Fragmento extraído de la novela
Querelle de Brest de Jean Genet
Él baja a tierra todas las noches. Cuando regresa, los bajos de su pantalón de tela azul, ancho y ocultando los pies, a pesar del reglamento, están manchados, quizá de esperma, a lo que hay que añadir el polvo de las carreteras que ha barrido con su bajo galoneado. Nunca he visto un pantalón de marinero más sucio que el suyo. Si le pidiera explicaciones, él sonreiría echándose el gorro hacia atrás. “Eso es de los tíos que me hacen pajas. Mientras me la chupan se la menean sobre mi pantalón. Eso son sus descargas. Simplemente” Él se mostraría muy orgulloso de ello. Lleva esas manchas con un impudor glorioso: son sus condecoraciones.
Querelle de Brest de Jean Genet
Él baja a tierra todas las noches. Cuando regresa, los bajos de su pantalón de tela azul, ancho y ocultando los pies, a pesar del reglamento, están manchados, quizá de esperma, a lo que hay que añadir el polvo de las carreteras que ha barrido con su bajo galoneado. Nunca he visto un pantalón de marinero más sucio que el suyo. Si le pidiera explicaciones, él sonreiría echándose el gorro hacia atrás. “Eso es de los tíos que me hacen pajas. Mientras me la chupan se la menean sobre mi pantalón. Eso son sus descargas. Simplemente” Él se mostraría muy orgulloso de ello. Lleva esas manchas con un impudor glorioso: son sus condecoraciones.
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