30.9.13

OJOS VERDES



Letra de una copla de Rafael León

 

Apoyá en el quicio de la mancebía,
miraba encenderce la noche de Mayo.
Pasaban los hombres
y yo sonreía,
hasta que en mi puerta paraste el caballo.
Serrana me das candela
y yo te dije gaché.
Ay ven
y tómame mis labios
y yo fuego te daré.
Dejaste el caballo
y lumbre te dí
y fueron dos verdes luceros de Mayo tus ojos pa' mí.

Ojos verdes,
verdes como,
la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón
. Ojos verdes, verdes
con brillo de faca
que se han clavaito en mi corazón
. Pa mí ya no hay soles,
lucero, ni luna,
No hay más que unos ojos que mi vida son.
Ojos verdes, verdes como
la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.

Vimos desde el cuarto despertar el día,
y sonar el alba en la torre la vela.
Dejaste mi brazo cuando amanecía
y en mi boca un gusto a menta y canela.
Serrana para un vestido yo te quiero regalar.
Yo te dije está cumplio,
no me tienes que dar ná.
Subiste al caballo
te fuiste de mí,
y nunca otra noche
mas bella de Mayo han vuelto a vivir

24.9.13

EMTREVISTA CON EL VAMPIRO


ENTREVISTA CON EL VAMPIRO
Fragmento traducido del catalán
de El cuaderno rojo, de autor anónimo

Esta tarde he ido a ver la última de Neil Jordan. Detesto a ese guaperas de quinceañeras, y no digamos del otro, una mariquita reprimida. La peli está bien, aunque no es una maravilla. Me gusta la historia que es de Anne Rice, pero sobre todo la ambientación es una pasada. Creo que Jordan es el primero en llevar a la pantalla  vampiros gays. Seres superiores, eternamente bellos, depredadores sin complejos de culpa y cargados de un cinismo. A veces tengo la sensación de ser un vampiro. No sé porqué me encanta la noche, hago media vida en ella, sobretodo los fines de semana y otras fiestas que guardar. Además me pone ese rollo de maldito. Un poco somos los depredadores de la noche en busca de carnaza con la que alimentar nuestras bajas pasiones. Vivir al revés que el mundo. No sé si seré inmortal pero con la cantidad de alcohol que ha circulado por mis venas, seguro que me conservaré unos cuantos años más. Somos una casta secreta. Tan sólo entre nosotros nos reconocemos. Tenemos un sexto sentido. Estamos malditos por la Iglesia. Somos una raza aparte que ha logrado sobrevivir a lo largo de los siglos, pese a estacas, ajos y frascos de agua bendita. Nosotros también tenemos nuestros propios dioses. Me encanta vivir en constante pecado, en este reino entre tinieblas. El sol es para ellos, para la familia con el niño en el domingo en el parque. Yo prefiero mil veces la luz.

ANFORA


ÁNFORA

Un poema de Luis Antonio de Villena

No es un mito y puede parecerlo.
No es fingido sol, sino verdadero sol.
Puasanias ha visto junto a la palestra
las huellas en la arena de los testículos
del muchacho Agatón, no hermoso, hermosísimo.
Lo busca, los sigue, ansía respetarlo
y ensalzarlo como a su “paidika”
Quizá le ofrezca un gallo garrido
de cresta roja y vivo espolón.
( Imagen de devoción, arrojo, valentía)
se hará querer, entender, amándolo
y haciendo de él sístole misma
de su corazón. Y un día, en lugar apartado,
mirándose a los ojos, su mano palpará
los huevos de Agatón  y olerá su aroma
de su picha estirada con la suya,
y el amado, rendido ( pero la historia
es larga) dejará que la polla de Pausanias
entre a sus muslos, y el coito intercrutal
repetirá las salpicaduras del cielo nocturno.
celebran amor, belleza y juventud
y ello alentará las vidas de ambos, mucho tiempo,
cuando Agatón sea ya notable en el teatro
pero aún se recorte los pelo de la barba
 para semejar la pelusilla del muchacho que fue…
No habrán  ascendido al cielo de Platón
ni a las virtudes oscuras de Diótima,
pero Pausanias y Agatón habrán sido dichosos
con sabor a tierra y a inteligencia, a vino
y a sus palabras, a ternura, y a ese lazo frágil
( más que en la caza de liebres) al que todos
llaman amor, múltiple amor, de la belleza
al pensamiento. Gracias, Jenofonte, gracias…
Pudo ser una pintura vascular, el fragmento
de un simposio perdido. Fue verdad. Y así,
es más que de sobra suficiente.
Así nos hace impertinentes, seductores vivos.
así soñamos, todavía, una vida dichosa.

MI SECRETO



MI SECRETO

Fragmento extraído de la novela Escrito en el agua
de Pedro Menchén



Lo cierto es que corrí como alma que lleva el diablo y que, una vez dentro de mi casa, me encerré en mi habitación, me tumbé sobre la cama y me puse a llorar desconsoladamente como un niño. Lloré, lloré y lloré. Nunca he llorado con tanta congoja, con tanta angustia y con tanta desesperación como lloré aquel día.
            Media hora después, un poco más sosegado, comencé a preguntarme qué me había pasado, por qué me comportaba así, cuál era el motivo de mi llanto.
“Es por ese chico”, me dije. “He llorado por ese chico”.
“Sí, pero, ¿por qué?”, me pregunté, dispuesto a aclarar de una vez las cosas.
“He sentido algo... Me ha gustado el tacto de su mano... Eso es. Me ha gustado tanto que casi he estado a punto de...”
“¿A punto de qué?”, me interrogué implacable.
“Hubiera querido... hubiera querido arrojarme sobre él o algo así... Tuve... tuve unos deseos incontrolables de...”
“¿De qué? ¿De qué?”
“¡De besarle! ¡Eso es! ¡De besarle! ¡Hubiera querido besarle!”
Así que era eso lo que había ocurrido: que había querido besar a aquel chico, lo cual era verdaderamente terrible, pues se trataba de la primera vez en mi vida que deseaba besar a un chico. Había tenido miedo de mí mismo, miedo de mi propio deseo. Eso es lo que había ocurrido. Por eso había salido corriendo, por temor a no poder controlarme.
“Pero, entonces”, reflexioné, “¿significa eso que…? ¿Significa que yo... significa que yo soy así? De modo que yo... ¿yo soy así?”
            Comprendí, sin más, que era homosexual. Lo comprendí en aquel preciso momento. Antes, si lo era, no había sido consciente de ello. Lo comprendí después de aquellas lágrimas y de aquel breve razonamiento.
            ¡Y comprendí también que aquél tenía que ser mi secreto!

EMILIO SOLEIL-DOUCHE

EMILIO SOLEIL- DOUCHE

Un soneto de Aníbal Turena

He visto la carne como acero
hecha de mármol puro y entre rosas
carmín deseo y sedas deliciosas
reclamándose al hombre verdadero.

He visto al pibe y al gatazo fiero
agarrándose un árbol de mimosas
donde rugían fuentes prodigiosas
para el labio dispuestas cuerpo entero.

He visto de la fuerza la belleza
la ternura del músculo radiante
el banco y negro de la fortaleza

y ese azúcar de amor y de diamante
que hace joven al dios de las edades
y a su verga santuario de verdades.

28.6.13

PANFLETO PARA OTRO 28 DE JUNIO




Como viene siendo habitual en esta fecha, un año más estamos aquí para unirnos a las celebraciones del 28 J, esta vez para hacernos eco de algunos avances en materia de igualdad, como la legalización de los matrimonios gays en Francia, en  Inglaterra y la revisión – hace tan sólo unos días- en algunos estados norteamericanos de la ley que autorizaba la unión de parejas del mismo sexo. Pese a estos logros, no podemos dejar de lado las preocupantes manifestaciones homófobas en un país tradicionalmente liberal como Francia, y las vergonzosas medidas legislativas en Rusia que prohíben cualquier tipo de expresión o reivindicación relacionada con la homosexualidad.

Después de este pequeño repaso general, este año nuestro blog ha superado con creces el millar de entradas. Parece mentira cuando empezamos a publicar por primera vez sin tener ninguna expectativa ni proyecto de continuidad. Son muchos los amigos y ciberlectores que nos siguen,  y sobre todo aquellos que nos recomiendan por las redes sociales (y en especial, desde muchos países sudamericanos) Desde aquí agradecemos su complicidad y  fidelidad.

Con esta entrada también aprovechamos para despedirnos, ya que esta biblioteca permanecerá cerrada hasta septiembre y desearos unas plácidas vacaciones. Lo dicho hasta entonces.

EL EDIFICIO YACUBIAN


 Fragmento extraído del libro
La soledad de pararrayos  de J. Ricart


Retrata la sociedad egipcia moderna donde convergen el fanatismo, la corrupción, la injusticia y la hipocresía. En cierta manera su autor, Al Aswani continúa la línea de Mahfuz. Su estructura recuerda a La colmena de Cela. Varias historias fragmentadas en secuencias, y al mismo tiempo, entrelazadas en un espacio que le da título. Aparte de su estilo fluido, rico y cargado de matices, esta novela sorprende por la honestidad a la hora de abordar ciertos aspectos como la homosexualidad, ya que es difícil hallar ejemplos dentro de la literatura árabe que la hayan tratado con la dignidad, seriedad y respeto que merece. Por ejemplo, una de sus tramas nos cuenta la relación -más o menos feliz- entre Hatim, un redactor de un periódico y Abd Rabuu un joven recluta con el que vive un intenso romance. A pesar de la diferencia de edad, cultura y extracto social sus protagonistas lograrán conciliar su aparente dualidad a través de la mutua admiración. De esta forma, mientras uno queda fascinado por la belleza y la ingenuidad; el otro busca el cariño y la protección material. Por otra parte el autor describe con suma perspicacia y lujo de detalles lugares de encuentro como Chez Nous, un pub reservado, cuyo dueño, cuida y controla a sus parroquianos; nos aclara algunas designaciones como burgul (activo) codina (pasivo) wasna (contacto sexual) y nos explica algunas contradicciones morales y religiosas que  obligan a algunos de sus personajes a vivir en un constante conflicto. A pesar de una pretendida objetividad, parapetada en la tercera persona, el lector percibe cierta complicidad y comprensión a la hora de esbozar dichos personajes. El simple hecho de romper el tabú, es ya todo un logro. A esto, hay que añadirle su peso específico dentro del conjunto,  con más de veinte páginas, que supera la mera anécdota circunstancial. El edificio Yacubian es una inteligente y valiente propuesta, cuyo éxito editorial no sólo en Europa sino en el mundo islámico, pueden ayudar a ahondar en el tema, suscitar el debate y quizás superar ciertos prejuicios. Se ha traducido al catalán antes que al castellano. Ignoro si la versión cinematográfica se distribuirá aquí. Apenas tenía vagas referencias bibliográficas, pero su lectura ha superado las expectativas. Traduciré algunos pasajes para el blog.




RUINA EN AGRIGENTO



Un poema de Vicente Molina Foix


La noche en que cenamos
al pie del templo d ela Concordia,
al regresar a acasa,
al albergo en tal caso,
estalló entre nosotros
la discordia.

Ya es cosa terminar
una historia de amor
hispanoamericana
en Agrigento,
allí donde los novios
acuden por la tarde
desde la città alta
a bendecir su unión
de la mañana,
entre mandolinas
y el grito ya gangoso de
“ auguri agli sposi!”

No fue par anosotros un buen augurio
viajar hasta la zona
en autobús,
ni aplazamiento útil
visitar las ruinas
de los que en otro tiempo
fue casa de las musas
más versadas.

A los postres,
bajo la sombra
de sumos sacerdotes,
se desplomó el amor,
como podrían caer
las columnas del templo
a la primera brisa
de otra Historia.

PASEO POR ROMA



Fragmento extraído de la novela
Pao-Pao de Vittorio Tondelli

Aquel domingo de un octubre brillante que en seguida se convertirá en lluvia y agua insistente y pesada i, a demás fría, nos saludamos en el saloncito con divanes de terciopelo y estéreo y un pequeño bar. Nos miramos y nos abrazamos, él da un salto hacia la puerta, controla que nadie esté por allí y entonces me salta al cuello y me besa dándome las gracias por haber venido, nuestro primer beso, el primer indicio de una relación continuamente interrumpida que durará hasta su licenciamiento  y después todavía un poco más, hasta la extinción en aquella fatídica noche milanesa. Mauricio es un chiquito, besa de locura, justo hace el movimiento de abrir los labios, de repente te chupa. Me gusta, me gusta, sus ojos, sus piernas altas y delgadas de adolescente, su lengua pequeña Después de aquella velada en la Velleta, donde expuso todas sus preguntas sin respuesta, velada animada por las acostumbradas lentejas y salchichas y litros de vino blanco de Colli, Maurizio y yo nos veíamos regularmente. Fuimos un par de veces a cenar a casa de Tom Tom en compañía de Beuajean, paseamos por Roma cogidos metiéndonos por los callejones vacíos para meternos mano locamente como dos jovenzuelos, paseamos por los foros cogiéndonos de la mano, él siempre la retiraba cunado ve llegar a gente, pero yo se la aprieto y le digo que todo eso es un punto a nuestro favor, que nunca tenemos que tener miedo de nadie y menos de esta manera, tiernamente unidos por nuestro afecto. Por las calles de Roma, por las plazas y jardincitos paseamos con la dulce costumbre de nuestras manos entrelazadas deteniéndonos de vez en cuando a besarnos en la boca, y yo estaré contentísimo y diré que así de libre y amo de mí mismo no me he sentido nunca, que debe ser este aire picante, este atardecer y este cielo azul que me hace sentir de esta manera, deben  de ser los turistas, los romanos, no lo sé, pero no me pasará nunca más que yo pasee por mi patria cogido de la mano con mi novio, en serio, nunca más. Y cuando llega la hora de vuelta al cuartel lo acompaño a Piazza Augusto Imperatore con el último tranvía y, también allí, nuestro adiós son besos y abrazos escondidos detrás de los autobuses verdes o de las estatuas de las basílicas.


10.6.13

MI MUERTE DA SENTIDO A TU BELLEZA




Un poema de Antonio Serrano

Si esta noche me dirijo de nuevo
hacia el crimen y navego en las redes
de la inevitable espuma al sacrificio
tu cuerpo se vence en mi desnudo,
herido por la flecha, ya memoria.

DESCANSO



Fragmento extraído de la novela
Pompas fúnebres de Jean Genet

En la oscuridad, desde el rubio cabello hasta la punta de los dedos de los pies, que apuntaban al techo, rompían sobre el soldado muerto las negras olas del silencio y del sueño. los cuerpos de ambos muchachos se tocaban Tumbados boca arriba, Riton estaba a la orilla de Eric,, el vértigo podría hacerlo caer en él y ahogarse en los profundos remolinos, cuyo recorrido adivinaba, del pecho a los muslo, más misteriosos porque vivían bajo aquella tela fúnebre, que también ocultaba, como se esconde sin duda en las casas especiales, tras una cortina negra, un surtido de correas, de cinturones, de hebillas de acero, de látigos de carretero, de botas, que el crujir del cuero había evocado, cargados  con aquella fascinación de la muerte. Se quedó boca arriba, quieto, , mirando de frente hacia el fondo de la habitación, al que se le iban acostumbrando los ojos. Lo invadió el terror, pues no podía ver nada de Eric, pero registraba con todo el cuerpo la presencia de éste. La inquietud lo puso tenso. Echado sobre el costado derecho, es decir, dándole la espalda al soldado y sin que éste lo rozara, las cosas habrían sido diferentes. Boca arriba, lo habría visto, lo habría mirado atentamente, al tiempo que habría podido permanecer en lo hondo de sí mismo. Se empalmó-. No con una súbita rapidez, sino lentamente y a partir del momento en que tuvo la conciencia máxima de su inquietud, es decir, cuando Eric, cuya ropa rozaba la suya, estuvo completamente quieto. Poco a poco, notó que se le hinchaba la bellota, que se le movía dentro del slip y, cogiendo cada vez más fuerza, alzaba por su cuenta la cabeza hacia el vientre. Al fin  cuando notó la primera sacudida, el primer golpe, muy violento, comprendió su deseo. Se llevó la mano a la polla, y allí la dejó, por encima del pantalón y de la bragueta cerrada. Transcurrió media hora antes de que Riton tomara una decisión e hiciera el primer movimiento, si exceptuamos el rostro, que había vuelto hacia Eric. De repente, comprendió el auténtico sentido de su traición. Estaba enamorado de un hombre. Son cosas que pasan. Se estremeció de placer al pensar que estaba tan cerca de la meta. Lo quiero con loc.. Ni con el pensamiento llegó hasta el final de la palabra “locura” Nacida en las palabras “Lo quiero” la pasión siguió creciendo a gran velocidad y lo dejo sin aliento a mitad de camino de aquella palabra vertiginosa.

DE RABAT O SALE




Un poema de Pedro Gandía

La ropa miserable,
sobre la rubia arena.

Gacelas juveniles,
hechizando la ría
en un instante de oro
detienen su carrera.

Con sus radiantes armas
doblegan la pasión,
y su luz es sustancia
del Xinná y la Gehena.

Todo nombres secreto
ha de pertenecerles.
Sueño de plenitud
la tarde se desvela.

El bronce de los ídolos
reverbera en tus iris

MATRIMONIO SECRETO


 Fragmento extraído de la novela
El cordero carnívoro
de Agustín Gómez Arcos


Ya está, querida. Hoy de madrugada he casado a tus hijos. El uno con el otro. Me puse tu vestido, tu mantilla, y, en tu misal negro, leí en voz alta  “Dios mío, otorga la libertad a los pueblos de la tierra”  y les pedí que se pusieran uno frente al otro y le pregunté al mayor:  “¿Quieres tomar a tu hermano pequeño en matrimonio? / Sí me contestó con los ojos más azules que un cielo de noche. Le pregunté al pequeño: ¿Quieres tomar a tu hermano mayor en matrimonio? / Sí, me contestó con los ojos más profundos que un mar de noche. Os declaro casados. Y os comunico, en nombre de la libertad de conciencia que hemos conquistado, que nadie, salvo vosotros mismo, podrá disolver este sacramento laico. Podéis besaros. Tus hijos se han besado delante de mí. Dos perfiles de hombre cuyo resplandor te habría deslumbrado. Pensándolo bien, no sé si he estado demasiado solemne, demasiado pretenciosa, pero mis palabras eran mías d verdad, aunque hubo un momento, en que mezclada con mi voz, se desprendió una entonación muy particular tuya. Besé a los recién casados, a tus dos hijos. Y me lancé en una discursito que tenía muy preparado. Querida ¡No te puedes imaginar lo que nos reímos! Y con esa alegría devoramos la tarta de aniversario y de boda. Nos subimos al coche y nos fuimos de viaje de novios a la ciudad, llena de banderas bicolores rojo, amarillo, rojo. Acabamos de regresar. En fin, que estoy muy contenta. Muy contenta. Me he demostrado a mí misma que cerca de cuarenta años de silencio no me han matado, como a vosotros dos. Y además, siempre es bueno saber que, con sesenta y dos años, todavía se puede ser terrorista. Eso, de verdad, da la vida.

5.6.13

TURISMO DE INTERIOR




Un poema de Cristian Alcázar

unos pantalones vaqueros azules de los más oscuros
una cama 90 x 1.90 unitaria 
cuerpos que se agarran de las dudas 
para no caer

queda poco tiempo antes de que lleguen tus padres 
y aún no estamos desnudos 
no hay equipaje o garantía adicional 
que queda tiempo? el ascensor el sonido de las llaves 
que queda poco tiempo
me quiere pero dice yo también

EN LA CONSULTA DEL DOCTOR REILLY



Fragmento extraído de la novela
La historia particular de un chico
de Edmund White

Quería superar aquello en que corría el peligro de convertirme, un homosexual, como si aquella denominación fuera un molde en l se helara el agua. La confusión el miedo y el dolor que  me asediaban  habían comenzado con la primera experiencia con el hombre al que pagué, se había intensificado con el silencio amistoso del señor Pouchet y había adoptado un tono misterioso con mi fascinación por la estatua de Rodin, y todo junto me había transportado a un código pensado tal vez, para burlar el mejor criptógrafo. Yo aprobaba las teorías del doctor y me dejaba a su total tutela, a que aprender aquellas ideas resultaba menos frustrante y peligroso que desembuchar las propias. Ahora comprendo que lo que yo quería era que me amaran los hombre y amarlos yo., y no ser homosexual. Me aturdía un deseo de conseguir la compañía de los hombres, de verlos, de tocarlos y olerlos, nada me dejaba tan paralizado como ver a un hombre afeitándose y vistiéndose con unos ritos suntuosos. Eran los hombres y no las mujeres los que me parecían extraños y deseables, y yo me disfrazaba de niño, de hombre, o de lo que hiciera falta para entrar en su mundo jerárquico y silencioso; tan perfecto era mi disfraz que continuamente estaba poniendo en duda mi identidad. Lo que me hacía falta era una gran habilidad, una coartada, o una acción convincente de mala fe, para convencerme a mí mismo de que no era un vampiro. Quizá mi homosexualidad era el síntoma de un desorden más profundo y al mismo tiempo más definitivo.